Es tremendamente fascinante el saberse un ser tan complejo en su relación consigo mismo, y a la vez verse rodeado de otros seres de la misma complejidad, e incluso relacionarse con ellos y entablar conexiones complejísimas. Qué maravilloso encontrar a otros que sean similares a uno, aunque sea en una parte de todo aquello que nos compone! Realmente fantástico.
Eso me pasó el viernes, ayer, como escribí en el post sobre La Agridulce Espera.
A la noche, después de comer, estaba muy de casualidad en Facebook, ya que ya casi que no uso esa red. Chequeaba unas publicaciones de AFS y respondía un texto muy lindo que me escribió el voluntario que más me ayudó en el proceso de postulación. Vi, también de casualidad, que él había compartido una publicación de un hombre, muy contento de que su hija haya ganado una beca con AFS. Era el padre de Josefina, otra de los tres ganadores de la Beca Efecto AFS. Me dio curiosidad y la busqué desde el perfil de su papá. Le mandé la solicitud y en menos de cinco minutos ya estábamos conversando super enganchadas.
Resulta ser que ella también se va a Bélgica! Así que el Team Belgium 2017 se sigue agrandando a mis ojos, y se confirma la teoría de que hay muchos otros participantes de los que no tengo idea. Qué lindo sería poder contactarlos ya a todos con los que voy a viajar, para ya irnos conociendo. Pero de todas formas, estoy más que contenta de haberla encontrado a Jose, porque ya estamos planeando nuestras juntadas, ya que en aquel país tan pequeño y gracias a la excelente conexión ferroviaria, nos vamos a poder ver en menos de dos horas, por más que nos toquen ciudades en los extremos opuestos del territorio.
Hablando se me dio por buscar al otro ganador. No fue muy difícil encontrarlo, Jeremías era el único usuario en Facebook con sus dos apellidos completos. Por supuesto antes de mandarle un mensaje hice un escaneo profundo en su perfil visible para ver si su edad coincidía con los requisitos de la beca. De todas formas una vez que le mandé la solicitud, lo primero que hizo fue felicitarme por haber ganado también y ahí nomás nos pusimos a conversar.
Al toque nos armamos un grupo de Whatsapp y desde su creación, a las 23:42 hs hasta las 3AM, hablamos sin descanso alguno, constantemente. Fue hermoso!!! Poder compartir lo que a uno le pasa con otro que está realmente en la misma, es genial. Nos hablamos todo lo que había para hablar. Sobre el intercambio: destinos (Jere se va a Noruega y nosotras a Bélgica), familias, El Místico Sobre (sí, con mayúsculas, ya es nombre oficial), los kilos adecuados de yerba que nos vamos a llevar, campamentos, escuelas de allá, las comidas que le vamos a preparar a nuestras familias anfitrionas, la forma en la que vamos a plasmar nuestras experiencias (los tres coincidimos en la escritura, sea en físico, digital o bueno, acá), cómo conocimos AFS, etc. Pero también nos contamos cosas de la vida en sí: descubrimos que a los tres nos encanta leer, hablamos de nuestras escuelas de acá (y de lo genial que es la de Jere), de lo que queremos estudiar después de la secundaria, nuestros sueños y aspiraciones (suena mucho más poético de lo que es), gustos personales y demases.
Claramente entramos en confianza rápido; ya estamos hablando de cuando nos encontremos y nos abracemos y lloremos y tomemos mate, todo al mismo tiempo. Y esas fueron solo un par de horas. Nos queda un camino larguísimo y precioso para recorrer juntos. Tengo ese feeling, esa sensación, de cuando estás por comenzar algo hermoso, de lo que te vas a acordar mucho tiempo después y vas a decir "wow, qué diferente era todo en ese momento".
Estoy hiper contenta de poder pasar por todo esto con otras dos personas, y con éstas en particular que son geniales. Más allá de que la experiencia está bárbara, qué sentido tiene si no la podés compartir con otros?
Agradezco a la voluntad divina, el azar, el destino o lo que sea que haya llevado mi mano a hacer ese clic. Ellos el mismísimo 30 de Marzo habían buscado al resto, pero no estaban seguros de que sean los perfiles correctos. Pero como es usual, yo, colgada, obvio, me tardé un mes. Menos mal que nos encontramos y no nos perdimos la oportunidad de conocernos ya desde ahora!
También hay que reconocerle a AFS lo enorme de haber conectado a tres personas de puntos totalmente lejanos del país, que muy difícilmente se hubieran contactado por su cuenta, si no fuera por las bellísimas oportunidades que brinda esta ONG a los jóvenes con sueños y ganas.
Eso va siendo todo por ahora, ya volveré para escribir sobre el Campamento Local y el Nacional.
Me voy con mucha energía positiva y espero que se le contagie a quien esté leyendo esto. Buenos deseos y buena onda!!!
Eso me pasó el viernes, ayer, como escribí en el post sobre La Agridulce Espera.
A la noche, después de comer, estaba muy de casualidad en Facebook, ya que ya casi que no uso esa red. Chequeaba unas publicaciones de AFS y respondía un texto muy lindo que me escribió el voluntario que más me ayudó en el proceso de postulación. Vi, también de casualidad, que él había compartido una publicación de un hombre, muy contento de que su hija haya ganado una beca con AFS. Era el padre de Josefina, otra de los tres ganadores de la Beca Efecto AFS. Me dio curiosidad y la busqué desde el perfil de su papá. Le mandé la solicitud y en menos de cinco minutos ya estábamos conversando super enganchadas.
Resulta ser que ella también se va a Bélgica! Así que el Team Belgium 2017 se sigue agrandando a mis ojos, y se confirma la teoría de que hay muchos otros participantes de los que no tengo idea. Qué lindo sería poder contactarlos ya a todos con los que voy a viajar, para ya irnos conociendo. Pero de todas formas, estoy más que contenta de haberla encontrado a Jose, porque ya estamos planeando nuestras juntadas, ya que en aquel país tan pequeño y gracias a la excelente conexión ferroviaria, nos vamos a poder ver en menos de dos horas, por más que nos toquen ciudades en los extremos opuestos del territorio.
Hablando se me dio por buscar al otro ganador. No fue muy difícil encontrarlo, Jeremías era el único usuario en Facebook con sus dos apellidos completos. Por supuesto antes de mandarle un mensaje hice un escaneo profundo en su perfil visible para ver si su edad coincidía con los requisitos de la beca. De todas formas una vez que le mandé la solicitud, lo primero que hizo fue felicitarme por haber ganado también y ahí nomás nos pusimos a conversar.
Al toque nos armamos un grupo de Whatsapp y desde su creación, a las 23:42 hs hasta las 3AM, hablamos sin descanso alguno, constantemente. Fue hermoso!!! Poder compartir lo que a uno le pasa con otro que está realmente en la misma, es genial. Nos hablamos todo lo que había para hablar. Sobre el intercambio: destinos (Jere se va a Noruega y nosotras a Bélgica), familias, El Místico Sobre (sí, con mayúsculas, ya es nombre oficial), los kilos adecuados de yerba que nos vamos a llevar, campamentos, escuelas de allá, las comidas que le vamos a preparar a nuestras familias anfitrionas, la forma en la que vamos a plasmar nuestras experiencias (los tres coincidimos en la escritura, sea en físico, digital o bueno, acá), cómo conocimos AFS, etc. Pero también nos contamos cosas de la vida en sí: descubrimos que a los tres nos encanta leer, hablamos de nuestras escuelas de acá (y de lo genial que es la de Jere), de lo que queremos estudiar después de la secundaria, nuestros sueños y aspiraciones (suena mucho más poético de lo que es), gustos personales y demases.
Claramente entramos en confianza rápido; ya estamos hablando de cuando nos encontremos y nos abracemos y lloremos y tomemos mate, todo al mismo tiempo. Y esas fueron solo un par de horas. Nos queda un camino larguísimo y precioso para recorrer juntos. Tengo ese feeling, esa sensación, de cuando estás por comenzar algo hermoso, de lo que te vas a acordar mucho tiempo después y vas a decir "wow, qué diferente era todo en ese momento".
Estoy hiper contenta de poder pasar por todo esto con otras dos personas, y con éstas en particular que son geniales. Más allá de que la experiencia está bárbara, qué sentido tiene si no la podés compartir con otros?
Agradezco a la voluntad divina, el azar, el destino o lo que sea que haya llevado mi mano a hacer ese clic. Ellos el mismísimo 30 de Marzo habían buscado al resto, pero no estaban seguros de que sean los perfiles correctos. Pero como es usual, yo, colgada, obvio, me tardé un mes. Menos mal que nos encontramos y no nos perdimos la oportunidad de conocernos ya desde ahora!
También hay que reconocerle a AFS lo enorme de haber conectado a tres personas de puntos totalmente lejanos del país, que muy difícilmente se hubieran contactado por su cuenta, si no fuera por las bellísimas oportunidades que brinda esta ONG a los jóvenes con sueños y ganas.
Eso va siendo todo por ahora, ya volveré para escribir sobre el Campamento Local y el Nacional.
Me voy con mucha energía positiva y espero que se le contagie a quien esté leyendo esto. Buenos deseos y buena onda!!!