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Amigos

Sin duda la mejor parte de la experiencia. Yo soy la loca del auto descubrimiento y el crecimiento personal, y aunque esos dos vienen en se...

jueves, 27 de julio de 2017

Lo que dejamos cuando nos vamos

Siempre pensamos en lo que va a pasar cuando nos vayamos: todo lo que vamos a hacer, todo lo que vamos a vivir, toda la gente que vamos a conocer, todos los lugares que vamos a descubrir. En definitiva, pensamos en lo que nos va a pasar. Pero cuando nos vamos dejamos amigos, una escuela, familia, quizás un novio o novia, quizás mascotas, hobbies y quién sabe cuántos otros grupos, personas y proyectos. Todos estos factores que son elementales para nosotros, se quedan. Nosotros nos vamos.
Ya sabemos que este año nos va a cambiar la vida, sabemos que el que se va es uno y el que vuelve es otro, lo sabemos y es una de las razones que nos hicieron elegir vivir esta experiencia. Y tenemos que prepararnos para el cambio que no solo nos va a tocar a nosotros, sino a todo eso que se queda en nuestros países. Porque el tiempo no se va a detener en el momento que dejemos nuestra casa. El tiempo va a pasar, para nosotros y para lo que se queda. Nuestros amigos van a seguir saliendo, nuestros profesores van a seguir dando clase, nuestra familia se va a seguir juntando los domingos... todo va a seguir su curso natural de cambio, solo que nosotros no vamos a estar ahí para verlo. Puede que sean cambios sutiles e imperceptibles, o más notorios y definitivos. El cambio siempre es bueno, aunque a veces cueste o duela. Tenemos que ser conscientes de que va a ocurrir y de que cuando volvamos, por supuesto, nos va a sorprender ver que todo eso que creíamos conocer cambió tanto. Pero así vamos a tener la oportunidad de redescubrirlo: mirar con nuestros ojos también cambiados, el lugar que siempre llamamos "casa" u "hogar"; enterarnos y ponernos al día de todo eso que pasó mientras no estábamos; y por supuesto, volver a conocer a nuestra gente, abrirse paso entre todas esas nuevas características, hasta llegar a lo conocido, porque la esencia de una persona, eso que nos hace quererlas, no cambia nunca.
Nos vamos a perder muchas cosas: cumpleaños, Navidad, graduaciones, año nuevo, fiestas, juntadas, eventos, oportunidades... Sí. No está bueno, pero es el sacrificio con el que nos comprometemos para ganar mucho más de lo que perdemos. Preguntale a cualquier estudiante de intercambio: no perdés un año de tu vida, ganás una vida en un año.
Probablemente, antes de irte te pase que todo cae en su lugar. Que todo se acomoda y todo se te da justo cuando tenés que irte. Un panorama con todos tus factores cotidianos en orden y mejor que nunca para aprovecharlos, pero tenés que dejarlo justo ahora, que tan perfecto quedó. No es casual. Todo esto no pasa "justo" cuando te vas, pasa porque te vas. La gente sabe que no te va a ver en un año, vos mismo tomás consciencia de ese hecho. Hay que dar un cierre a las relaciones, y nadie, por lo general, quiere que ese cierre sea negativo. Por eso probablemente se dé un clima de paz y armonía en los grupos sociales de los que formás parte. Los que querés te van a extrañar, se dan cuenta de eso y tratan de aprovechar el tiempo lo más posible. De repente tenés juntadas a modo de despedida con gente que no veías hace muchísimo y estás ocupado hasta un lunes. Es raro, pero está muy bueno. Sin embargo es una eventualidad. Antes de que esta "tregua" llegara, tu vida no era color de rosas, siempre con pros y contras. Cuando te vas la tregua se termina, no es que sigue así indefinidamente. Por ende no vale la pena perder tiempo lamentándose el no poder quedarse para seguir viviéndola, más vale, disfrutarla mientras dure.
También puede pasar que la gente y vos se animan a hacer más de lo que harían normalmente porque no van a tener que lidiar con las consecuencias de sus actos físicamente, al menos por un año. Eso fue lo que me pasó a mí, al menos. Yo hasta hice una lista de cosas para hacer antes de irme, aprovechar esta chance de impunidad temporal. Ojo, no me malentiendan, no salí a asaltar bancos o a delinquir. Pero hice y dije cosas que hacía mucho quería hacer y para las cuales me hubiera faltado el valor si no me hubiera estado por ir tanto tiempo. Y estoy muy contenta de haberlo hecho, no me arrepiento de nada, solo de no haberlo hecho antes. Funciona también como prueba de la gran lección que es el tomar riesgos. En ésta circunstancia los tomamos desde un lugar pseudo seguro, con un pie en el avión, pero a la vez (si les gusta pensar en cantidades extremas, como a mí) somos capaces de darnos cuenta de que eran cosas pavas, que sí, daban miedo, pero las podríamos haber hecho hace mucho. Como siempre intento concentrarme en el lado positivo de la situación, por más que me de bronca haber abierto puertas que no puedo cruzar ahora, me quedo tranquila y espero que sigan abiertas cuando vuelva. Y así crecemos, o al menos yo sentí que crecí, con un agregado totalmente personal, pero que vino junto con la experiencia intercambio.
Y ésto se desprende de ese período que se da justo antes de dejar nuestro hábitat natural. Sabemos que lo vamos a extrañar, pero bueno, no es ninguna noticia. Ya sabíamos que ésto iba a pasar, pero ahora nos toca vivirlo, y aunque creamos que ya lo tenemos super asumido, la realidad es otra. Así que antes de irnos, días, semanas, meses incluso antes de subirnos al avión, tomémonos un momento para observar y apreciar cómo son las cosas ahora. Porque a la vuelta no van a ser las mismas.

lunes, 3 de julio de 2017

Campamento de Pre Orientación Nacional!

Lo esperamos por meses. Con Jere y Jose (los otros dos chicos que ganaron la Beca Efecto) teníamos la cuenta regresiva. Las expectativas estaban por las nubes...
Y... llegó.
El CPO. Apenas salió la inscripción corrí (literalmente, hacia la computadora) para anotarme. Me añadieron al grupo de Facebook de la generación NH17, donde los facilitadores (voluntarios-coordinadores) se iban presentando y posteando imágenes de la preparación. En una de ellas se veían en fila las identificaciones de cada participante y la primera que se veía era la mía, hecho que me hizo ponerme incluso más ansiosa, si eso era posible.
El CPO es un movimiento grande, con tan solo decir que junta a gente de todo el país ya se puede entrever su magnitud. Cada EV (Estructura Voluntaria) es compleja: tenés una intensa agenda de coordinación de eventos, asistencia a familias anfitrionas/familias naturales/estudiantes extranjeros/estudiantes por partir, y la orientación a posibles familias, estudiantes, etc... En el CPO se movilizan muchísimas de esas y se las organiza para reunirse en un punto en común, (Buenos Aires, por supuesto). Pablo Cornejo está involucrado más que nada, y eso ya es todo un asunto. Él es oficialmente "Asistente de Programas de Envío", quien responde la mayoría de nuestros mails junto con Marcela, ambos de Oficina Central. Todo lo que veíamos sumado a los testimonios de quienes ya lo tuvieron... sí, se lo veía venir grande.
El CPO era una fecha futura, un evento en el calendario, lejísimo del hoy y casi pegado a la fecha de partida, por ende cuando llegó, por lo menos a mí me hizo caer la ficha de que ya estoy por irme, hizo presente la realidad de esta aventura.
Parecía que faltaban siglos cuando de repente me tuve que armar la valija y salir para la terminal de Rosario. Me encontré con los otros chicos que ya conocía y arrancamos. Hay que aclarar que el colectivo era un lujo, yo acostumbrada a viajar en asientos normales y pegada al resto de los pasajeros... sentía que viajaba en un jet privado. Me enganché hablando con uno de los chicos y me dormí recién alrededor de las 4 am, pero lo que dormí lo dormí cual reina.
Llegamos a Retiro puntual y exactamente a las 7 y nos fuimos a la zona VIP con voluntarios. Ahí nos encontramos un panorama de 30 chicos aprox., de distintos lugares, dejamos los bolsos y a la primera que vi fue a Jose. Me fui a abrazarla y sentarme con ella al toque. ¡Por fin la conocía! Nos pusimos a hablar, le mandamos una foto a Jere (que le faltaban horas para que su vuelo siquiera saliera) y conocí a los chicos que estaban cerca. Nos acomodamos todos los estudiantes de AFS en una ronda y entre nosotros nos organizamos para presentarnos. Cada uno fue diciendo quién era, de dónde venía y adónde iba, preguntas bien existenciales y que fueron las fundamentales durante todo el campamento, para iniciar conversación con alguien. Una vez que terminamos, ya me había olvidado todos y cada uno de los nombres, y seguían llegando otros grupos, por ende nos dimos por vencidos con la presentación y lo dejamos a criterio personal de cada grupito de charla que se fue armando. Conocí a los chicos que se van a Finlandia :') (era mi primer opción y estaba enloquecida, pero entiendo que por algo no se dio). Me hice amiga de una cordobeza muy graciosa, de un infante de 15 casi 16 añitos (te quiero Zuquín), uno de las dos personas que se van a Francia, una de las dos personas que se van a Portugal, la chica que se va a Checoslovaquia, una chica que se va a Italia... mucha gente, poco tiempo.
En dos oleadas, nos fuimos hasta el complejo donde estaríamos hasta el lunes, un lugar precioso, con un patio enorme y gente super amorosa. Finalmente conocimos en persona a Pablo Cornejo, "Pol" a partir de ahí. Nos registramos, nos dieron las identificaciones que habíamos visto antes en las fotos y nos fuimos derecho a almorzar, lo más esperado diría yo. Entrada, plato principal y postre. Todo más que rico y abundante, reitero: tratada cual reina. Después nos juntamos todos en la sala común y nos dieron la bienvenida oficial al CPO de la Generación NH17. Nos separamos por grupo y nos dedicamos a comenzar con las actividades. No voy a entrar en detalles por el tema de que los contenidos vistos son únicos y propios de AFS, imposible reproducirlos sin licencia copyright, y más allá de eso, para mantener la magia del CPO. Lo que pasa ahí, ahí queda. Lo que sí puedo decir es que me declaro oficialmente una AFS nerd. Amé todo el contenido teórico y práctico de preparación y la naturalidad con que se abordó cada tema, realmente útil, positivo y productivo. Los voluntarios que coordinaron mi grupo (el 1 <3) le pusieron la re onda y realmente se preocuparon por que hiciéramos bien todas las actividades, no nos cortaron antes de que terminemos, nos ayudaron y guiaron en la reflexión, combinaron la seriedad y la gracia excelentemente y manejaron el grupo de forma ejemplar. Flor y Lucho, se la re bancaron y los quiero mucho. De todas formas, todos los voluntarios se esforzaron y dieron su 100%, algo que hay que reconocer, valorar y agradecer, porque, en serio, no cualquiera se aguanta la coordinación de 88 adolescentes hormonales durante tres días, más toda la preparación previa... Unos grossos.
Me demostraron que no hay que cruzarse un continente entero para encontrar un choque cultural. Es inimaginable lo distintas que son las mini culturas dentro de Argentina... Hoy mi Snap map es un hervidero de gente, tengo amigos en el Norte, en la Patagonia, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, incluso en Ushuaia! En unos meses, todos esos puntitos en el mapa de Argentina van a estar dispersos por el mundo, es genial solo pensarlo. Lo triste es que gracias a ese factor geográfico, a toda esa gente increíble recién la voy a poder volver a ver en un año...  Los que viajan a Europa, me van a quedar más cerca para verlos allá que acá, ojalá se pueda! Pero sino, CRO18, ya te sentimos.
Así que básicamente fueron unos días preciosos, de conocer gente, hacer amigos, resolver dudas (en el Ping - Pol, fundamental), aprender, prepararse, abrir la mente... sin duda fueron momentos que voy a atesorar y a los que siempre voy a volver. Una experiencia más que recomendable.
Últimamente no ando con mucho tiempo para dedicarme a escribir, muchos preparativos... así que eso es todo por ahora! Gracias por leer!!!

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